Un viaje por el arte


Nota de Prensa enviada por la Fundación Arte Viva

Los alumnos del programa DAP (Didáctica del Arte y el Patrimonio), impulsado por la Fundación Arte Viva y Subvencionado por la Comunidad de Madrid, llegan a su penúltima sesión “Y más allá…”

“Y más allá…” tiene como objetivo que los alumnos aprendan por sí mismos a reflexionar sobre las preguntas trascendentales de la vida, como lo espiritual, la divinidad y lo cósmico. Así mismo, en esta sesión, los niños se plantean la figura del pintor como testigo e intérprete que ofece su propia visión del mundo a través de una forma plástica y creativa. Esta lección es un paso más para empezar a pensar.

Los própositos de “Y más allá…” son tanto para los alumnos como para los docentes, siendo primordial para los primeros mirar y conocer, así como aprender a dialogar. Los niños han de acostumbrarse a utilizar el lenguaje y vocabulario precisos, aprender a plantearse conceptos e ideas abstractos a partir de imágenes concretas, reconocer, valorar y hacer propias diferentes maneras de interpretar imágenes y aceptar que pueden existir diversas respuestas a las preguntas trascendentales. En cuanto a los docentes, éstos deben afianzar una actitud respetuosa de comportamiento y cuidar que no interfieran los prejuicios en las interpretaciones de los niños.

Como en anteriores sesiones, los niños desarrollan la sesión a través de cuatro obras, en este caso las dos primeras muestran la versión humanizada del mundo y de Dios, de lo terrenal y lo celestial (Adán y Eva, de Vladimir Baranoff-Rossiné, y Marte, de Jacques Jonghelinck), mientras que las dos últimas enseñan estas mismas esferas, pero desde lo espiritual (Un mundo de Ángeles Santos y La voz de Barnett Newman).

El programa Didáctica del Arte y el Patrimonio (DAP), desarrollado por la Fundación Arte Viva (www.arteviva.org) y subvencionado por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, se desarrolla a lo largo de nueve sesiones, siete de las cuales se llevan a cabo en las aulas de los colegios, mientras que la primera y la última se basan en visitas que realizan los niños a importantes instituciones culturales, donde los alumnos tienen la oportunidad de acercarse a las colecciones artísticas de una manera activa y dinámica.

El DAP se basa en la metodología del Pensamiento Visual creada por el Departamento de Educación del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa) y evaluado por la Universidad de Harvard. Adaptado por Arte Viva a las necesidades sociales y curriculares españolas, consiste en un procedimiento educativo fundamentado en preguntas abiertas que permiten a los alumnos analizar y establecer sus observaciones de acuerdo a sus criterios. Los niños observan, reflexionan y dialogan en torno a sus propias percepciones y opiniones, en lugar de permanecer pasivos escuchando explicaciones. De igual manera, el papel del profesor es determinante en la metodlogía del programa, ya que será el responsable de crear en el aula un clima estimulante que favorezca el diálogo y la reflexión. A día de hoy Didáctica del Arte y el Patrimonio ha favorecid a 6.745 alumnos de 48 colegios y a un total de 249 profesores.

Desde su primer año de aplicación, el DAP ha sido evaluado por el Grupo Imágenes, Palabras e Ideas de la Facultad de Psicopedagogía de la Universidad de Alcalá, como institucion independiente. En opinión de Pilar Lacas, directora del estudio, “los alumnos abren sus horizontes hacia nuevos contextos que trascienden lo que es una enseñanza exlusivamente escolar para poner las bases de lo que puede ser un aprendizaje en situaciones mucho más allá de las paredes de la escuela”.

Así mismo, según Frances Reynolds, presidenta de la Fundación Arte Viva, “el DAP es un programa educativo que propone una mirada distinta para apreciar y analizar obras de arte y del patrimonio cultural, partiendo de la premisa que las personas pueden desarrollarse intelectualmente al conversar sobre lo que ven y piensan acerca de las obras de arte”.

Otro aspecto a destacar del Programa DAP es su interés por acercar la cultura a los sectores sociales más desfavorecidos, ejerciendo una labor compensadora al promover lo que se denomina una “democratización de la cultura”. Esto se ha tenido en cuenta a la hora de determinar los criterios de selección de los centros participantes, en los que tiene un peso importante las condiciones socioeconómicas del entorno del centro y de su alumnado.

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