Sobre la salida de Ernesto Carrión de ICV

Por Gustavo Franco Cruz |Periodista |  www.gustavofrancocruz.com

Hay una noticia política de los últimos días que no ha pasado de ser un breve en los medios de comunicación. Se trata de la dimisión de Ernesto Carrión de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), el partido de la izquierda ecologista en Catalunya. El mismo partido que reclama el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) y que votó en el Europarlamento en contra de laDirectiva de Retorno. La noticia es la comidilla del mundo de la inmigración en Catalunya desde que Carrión formalizara su renuncia el 31 de agosto con una carta. Pese a esto, pocos medios del sector se han dado a la tarea de explicarla.

La decisión de Carrión (Lima, 1964) sería menos interesante si este inmigrante peruano habría dejado ICV para irse a trabajar en una ONG y olvidarse para siempre de la política. Pero salió para irse a otro partido. Cambió el verde ecopacifista, por el rojo menos revolucionario del Partido Socialista de Catalunya (PSC). Precisamente el que votó a favor de los CIE y la directiva de Retorno.  Así que la frase común de quien estuviera al tanto de esto fue: “¿Sabías que Ernesto cambió de partido?”

En política es difícil calcular el efecto tránsfuga. Para algunos puede ser considerado una traición, para otros un resurgir. En el caso de Ernesto Carrión se trata del primer extranjero que había sido elegido dentro de un partido para ocuparse del ámbito de la inmigración. Así es como llegó en el 2006, cuando los inmigrantes todavía no eran electores sino carnaza electoral. Pronto asumió protagonismo entre las asociaciones por sus credenciales que representaban el ascensor social de la integración. Estaba presente en todos los eventos culturales, políticos, donde la palabra inmigrante estuviera presente. Quizás demasiado, dirían algunos. Quizás no con las formas propias de la política, dirían otros. En todo caso fue el único con este jerarquía dentro de los partidos durante algunos años.

Bueno o malo, este bagaje se lo llevó al PSC.  “Las líneas de trabajo ya no son las mías” dijo, y aludió las “formas” en que había sido tratado últimamente. Como ejemplo, mencionó la presentación del nuevo espacio sobre inmigración en la web de ICV, a la cual no fue invitado.

La crisis de Carrión en ICV comenzó en enero de 2010 con el nombramiento de Lluis Esteve para reemplazarlo en su cargo. Desde algunos sectores al interior del partido se veía necesario un refuerzo de la acción política de cara a las elecciones autonómicas de noviembre. Pero sobre todo, ante las municipales de mayo de 2011, en las que por primera vez votarían los extranjeros no europeos. Así es como se nombró a Esteve, presidente de ICV en l´Hospitalet, la segunda ciudad más poblada de Catalunya. Hace poco tuve la oportunidad de preguntar a Esteve por la motivación de este cambio:

Necesitábamos una persona del Consell Nacional que hiciera de puente con el ámbito de la inmigración. Yo soy miembro del Consell, Ernesto no lo era.

No hay mejor cosa que el dinero para ensuciar la política. Por eso también se atribuyó a la decisión de Ernesto una supuesta mejor oferta económica del PSC. En ICV Carrión recibía un sueldo de media jornada. En el PSC, según parece, es una jornada completa. Sería mundano limitar a este aspecto una decisión de tanto impacto en la vida de Ernesto y la de tantas personas que siguen a ambos partidos.

Junto a Esteve, el colombiano Juan Carlos Villamizar asumió un nuevo cargo: “Responsable de Extensión Territorial del Ámbito de Migración y Ciudadanía”. Llegado a España con el estatus de asilo, Villamizar sí estuvo en la presentación de la página web que hechó de menos el peruano. Para dar respuesta sobre su posición respecto al tema, el 16 de septiembre envió una carta pública a Ernesto:

(…) pensé que a pesar de las carencias ideológicas que tuvieras sería imposible que llegaras a compartir el redil con Bonomi y compañia… a tiempos aquellos no muy lejanos…. cuántas denuncias escuché de tu boca de esos humildes servidores de la socialdemocracia, cuánta crítica le hiciste a Fedelatina, la Xarxa (Latina) y demás aparatillos de su Partido (…)

Villamizar se refería a Javier Bonomi y su cercanía con el PSC. “¿Qué te ofrece el PSC que no tenías en ICV?”, pregunté hace un par de días a Ernesto. Éste explicó:

(…) Para  ICV como partido sólo tengo agradecimientos por el tiempo, la colaboración y el reconocimiento de mucha gente hacia mi trabajo. No hay contradicción puesto que compartimos objetivos en el sentido de que Cataluña continúe con un gobierno de izquierdas. En el PSC es una nueva etapa pero los objetivos siguen siendo los mismos:  trabajar por una sociedad mejor para todos y todas.

Por parte del PSC, Carrión ha contado con el manto protector de uno los hombres fuertes de esta formación: Josep María Sala. El mismo que guarda estrecha relación con Javier Bonomi, presidente de la Federación de Entidades Latinoamericanas (Fedelatina). Ahí es donde entra Carrión, en un territorio donde tendrá que encontrar amigos a sus posturas. Como por ejemplo, la que respecta a los CIE y que aseguró a este periodista mantener pese a cambiar de partido:

(…) estoy convencido en en pleno siglo XXI nuestra sociedad es capaz de encontrar una alternativa válida que impida que gente inocente se vea privada de su libertad y recluida en los CIES por lo que mi mayor deseo es que un día asistamos a la desaparición de estos (…)

Queda claro que para Carrión es beneficiosa la maquinaria política del PSC, más potente por su peso electoral que la de ICV. Mientras que ICV pierde una persona que se veía haciendo proselitismo hasta en un locutorio el sábado por la noche. Por otro lado, ICV se refuerza ampliando su sectorial de inmigración con más personas y con discursos ideológicamente más definidos. También, por demostrar en las listas que se toma en serio a los inmigrantes: a Carrión le dio el puesto 25 en las anteriores elecciones autonómicas. Esta vez, le toca el puesto 12 a Villamizar. ¿Cuál partido sacará más ventaja de todo este asunto? Sólo las urnas darán la respuesta. Y por eso los inmigrantes están llamados a participar.

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