Los precios de los pisos en España ya suben menos que la media mundial

Los precios de la vivienda en España siguen subiendo, pero ya por debajo de la media de los 27 países más desarrollados del mundo, según se desprende de un informe publicado por la web inmobiliaria «Global Property Guide».
El informe destaca que el «boom» global del mercado inmobiliario se mantiene, aunque las subidas son inferiores a las del ejercicio anterior, un 9,6% de media en el primer trimestre de este año, frente al 13,2% de 2006, y además los países que lo sostienen son diferentes. Así, las fuertes subidas de precios se están trasladando
desde los países del occidente europeo hacia los del este y los asiáticos.
Destaca el informe que en muchos países europeos, entre los que se encuentran España, Francia, Suecia, Irlanda, Grecia, Holanda, Suiza y Portugal, los precios de los inmuebles subieron en el último año a un ritmo inferior al del ejercicio anterior. El encarecimiento del precio del dinero en la zona euro, donde los tipos
oficiales han pasado en menos de dos años del 2% al 4%, es una de las causas que aduce el estudio para explicar este descenso.
En el caso concreto de España, los precios de los pisos subieron en el primer trimestre de este año a un ritmo anual del 7,23%, frente al 12% de 2006. El informe explica que, pese a los fatídicos augurios de un pinchazo inmobiliario, la expansión del sector, que comenzó en 1998, se mantuvo el pasado año, aunque a un menor ritmo. En
los últimos nueve años los precios de los pisos han subido un 174%.
Argumenta el estudio que el «boom» inmobiliario que se ha producido en España tiene fundamentos económicos. El PIB español ha crecido en la última década casi el doble que el europeo; los tipos de interés reales han sido muy bajos; y el aumento de inmigrantes y el elevado número de divorcios han multiplicado la demanda de pisos. No
obstante, justifica el menor crecimiento de los precios en estos últimos trimestres por la citada subida de los tipos de interés, así como por una posible sobreoferta, ya que entre 2003 y 2005 se iniciaron entre 600.000 y 750.000 viviendas. El peso de la inversión en construcción en el total del PIB nacional, sólo se ha superado en Irlanda, apunta el estudio.
Menos crecimiento
Precisamente este frenazo que se espera en el sector inmobiliario ha llevado al banco alemán Commerzbank, a prever un frenazo en el crecimiento español. El Producto Interior Bruto (PIB) de España apenas crecerá un 1,5% en 2008 debido «al fin del auge del mercado de la vivienda, la subida de los tipos de interés y la fortaleza del euro, que frena las exportaciones españolas», apunta el Commerzbank en su último informe sobre nuestra economía. Esta cifra, sin embargo, contrasta con el consenso del mercado, que augura un crecimiento del PIB del 3%, con las previsiones de organismos internacionales como el FMI, la OCDE o la Comisión Europea, que prevén un crecimiento para España superior al 3% y con el propio Gobierno español, que acaba de cifrar su objetivo de crecimiento para el próximo ejercicio en un 3,3%.
La entidad alemana advierte de que durante los años de expansión inmobiliaria, el sector de la construcción ha llegado a representar aproximadamente un 18% del PIB del país, y destaca que en los últimos cinco años casi una quinta parte del empleo creado estaba relacionado con este mercado. El banco estima una «aguda caída» de la
inversión en el sector de la construcción que pasará de ser «la locomotora de la economía española a ser una rémora en el crecimiento», que además contribuirá a destruir empleo.
Commerzbank calcula que los últimos datos de aumentos en el precio de la vivienda proporcionados por las autoridades españolas (de un 5,8% de variación interanual en el segundo trimestre) muestran que los precios «virtualmente se han estancado durante este periodo» y subraya también el descenso registrado ya en los permisos de
construcción, que cifra en un 20% menos en los primeros cuatro meses del año. Además explicó que España tiene un problema de competitividad, debido al fuerte aumento de los salarios y a la débil mejora de la productividad desde la introducción del euro. Pese a todo, el banco germano no prevé un derrumbe económico, sino que pronostica que la economía española afrontará un proceso de ajuste prolongado en el que el retroceso en la actividad constructora será paliado por el aumento de la población, consecuencia de la elevado inmigración, y la actual situación de prosperidad general.

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