La Religión vs Paridad Bicameral en la República Dominicana

Por Balbina Negreira

mbalbinaSin duda alguna lo que está sucediendo desde el pasado siglo, mejor dicho, saliendo a la luz pública desde hace décadas con los “destapes y padre por sorpresa” en los medios de comunicación, con relación a los “pecados in fraganti” de algunos representantes de la Fe católica, no es más que la expresión de la sociedad actual en todos los niveles.

No me escandalizan-simplemente-son seres humanos, quizás, con más virtudes que defectos, que los que no nos hemos acogido como profesión al ejercicio y la práctica de la Biblia y la palabra de DIOS.

Ahora el tema que nos ocupa. Recientemente los Señores Legisladores no aprobaron la Ley para la Legalización del Aborto. Claro, los Señores de la Iglesia hicieron su trabajo de defensor de la fe cristiana y, el que la mujer aborte por las circunstancias que sea, está cometiendo un pecado, desde que éramos adolescentes estamos hombres y mujeres escuchando este sermón.

Todos y todas sabemos que las mujeres donde rigen estos conceptos religiosos y culturales tan arraigados son las que tienen 5 y 10 hijos, desnutridos, a veces sin un padre responsable, sin escolaridad y con todas las consecuencias psicológicas y sociales que conlleva, siempre hay excepciones a la regla, pero esto suele ser la generalidad y realidad en los países del tercer mundo como el nuestro.

Entiendo que el trabajo y el papel de la Iglesia Católica (con mayor presencia y peso en los países subdesarrollados), debe ser ése, oponerse a que las mujeres dueña de su cuerpo y su destino aborten, pero debió esto influir en nuestros representantes políticos.

Les han negado a millones de mujeres dominicanas votantes y que pagan sus impuestos que no puedan abortar libremente, si ellas así lo estiman conveniente y, sin prejuicios ni señalamientos ni las secuelas psicológicas que en algunas mujeres esto supone por la recriminación de la sociedad y el remordimiento del pecado cometido.

Yo no volvería a votar jamás, por ninguno de los Señores Legisladores que se opusieron a su legalización, debido a que le han negado un derecho a la mujer, aunque sea la de ser madre, pero es su decisión, es su derecho. Lo ideal es tomar las medidas de lugar para evitar un embarazo no deseado, pero existen varias causas por las cuales una mujer se puede embarazar sin su consentimiento: inexperiencia, violación, otros; pero ocurrido este, no es justo “castigar a la mujer”. Debido a que el objetivo o el fin no sólo es: Sí a la vida, acaso no cuenta los sentimientos y su perspectiva como mujer!!!

Esta prohibición seguirá produciendo más fallecimientos de mujeres por septicemia o sepsis, además, de la propagación de médicos o falsos médicos, deshonestos que en cualquier lugar realizan estos procedimientos sin la debida autorización de salud pública para ello.

Bueno, desaprobada ya la ley, ahora habrá que destinar a partes iguales-sugiero-tanto la Iglesia como el gobierno, una partida específica para la campaña de prevención a nivel nacional y de manera permanente en los diferentes medios (Radio, TV, Internet, Vallas publicitarias, Brochure o Tríptico), que incluya además, las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo no deseado, también, la vigilancia por las autoridades de salud para desarticular cualquier “casucha” convertida en clínica abortiva.

El dinero que se necesite para ello que excluyan a las mujeres, es decir, que no se lo desgraven de los impuestos que pagan las mujeres.

De lo contrario, seguirán llegando a las maternidades públicas y privadas las malas praxis producto de una ley donde ha primado el Todopoderoso: Poder Eclesiástico Dominicano y, esperamos al menos una gran mayoría de las mujeres, que en un futuro no muy lejano se vuelva a poner en la agenda, pero no nos engañemos, hasta que no exista la “Paridad Bicameral” esta ley no pasará.

De ahí es, que el otro día escribí un breve y sencillo artículo acerca de la paridad, probablemente si existiera la mitad de hombres y la mitad de mujeres legisladoras en ambas cámaras, esta ley hubiera pasado y, para colmo tenemos que estar calladitas para complacer a los puritanos y falsos cristianos, en conclusión, la doble moral que nos impide el progreso y el avance, por lo menos, a un país en vía de desarrollo.

Madrid-España.

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