La inmigración no es suficiente para solucionar el problema demográfico

La población de León cada vez es menor y más anciana y la llegada de inmigrantes no es suficiente para solucionar el problema demográfico

Diario de Leon.es Los problemas de población de León están claros; las soluciones, no tanto. Nadie parece tener la receta mágica para frenar una pérdida poblacional continua y además crónica. Según el catedrático de Geografía Humana de la ULE, Lorenzo López Trigal, «la llegada de inmigración en los noventa ha sido insuficiente para provincias como la nuestra».

Coincide con López Trigal el también profesor de la ULE y especialista en Geografía Humana, José Álvarez Cortizo. «Nos encontramos un saldo vegetativo negativo de 20.600 de 2001 a 2009; es muchísimo», afirma.

Asimismo, el profesor Cortizo conviene con López Trigal en las dos posibles soluciones al problema demográfico de la provincia leonesa: migración y cambio en las pautas de comportamiento.

Cortizo añade que para llevar a cabo un cambio en el comportamiento de la población «las ayudas para las familias son fundamentales». El profesor explica que, en la actualidad, «se retrasa el matrimonio y también el primer hijo».

Además, aclara que en esta situación en que «las expectativas económicas son malísimas, las ayudas tienen que llegar en forma de subvenciones, becas, o con un sistema indirecto, como guarderías» .

López Trigal añade que «en la búsqueda de soluciones hay otros aspectos de tipo social, laboral o cultural, complementarios a los primeros; otras soluciones, como las ayudas y las relacionadas con la actividad laboral».

El profesor aclara que «en este momento, en que la mujer está trabajando, las ayudas son demasiado bajas en comparación con otros países como Bélgica o Francia». Y además añade que «las soluciones son paños calientes, paliativos o accidentales, pero la revitalización no se consigue de hoy para mañana».

El profesor Cortizo matiza que «es una carrera a contrarreloj» y que «es difícil revertir el proceso, pero no imposible». «La situación es muy delicada y son muchos los años de crecimiento negativo y de envejecimiento de la población; hay que pensar en el medio plazo cuando hablamos de soluciones», añade Cortizo.

Por eso, y a pesar de la inmigración, las cifras totales de población siguen reflejando pérdidas. La provincia ha pasado de 499.517 habitantes en 2001 a tan sólo 499.284 el pasado año 2010.

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