La inmigración es un derecho, no un problema.

europasur.es –
TETUÁN. José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz, alzó ayer la voz para reclamar una integración del inmigrante basada en el entendimiento entre los pueblos, porque “es necesaria una política más imaginativa” y porque “el mar y las leyes no serán muros”.El campogibraltareño habló del fenómeno migratorio como un “derecho” y no como un problema y lo hizo ante un auditorio paradigmático a su propuesta: el formado por los estudiantes de la Universidad de Cádiz y la de Tetuán convocados por la duodécima edición de los Cursos Internacionales de Otoño de la UCA en Algeciras.
Fue el comienzo del seminario Puentes sobre el Estrecho: líneas de cooperación entre Andalucía y Marruecos, que sigue hoy y acaba mañana en la Facultad de Letras de Río Martil. El Defensor del Pueblo Andaluz propuso medidas sociales para asumir la inmigración, una visión que gira en torno al individuo y no se planifica en los despachos del Ejecutivo de turno. “Los flujos migratorios hay que manejarlos de otra manera”, resumió.
“A mí no me interesa la cooperación en materia social que puedan tener los Gobiernos de España y Marruecos. A mí lo que me preocupa es el encuentro de pueblo a pueblo. Eso es lo que da estabilidad. Demos ser capaces de transmitir la riqueza del encuentro a la sociedad”, recalcó Chamizo. ¿Se está logrando? De forma limitada, falta camino por recorrer, respondió. “Todavía funcionan determinados tópicos y los tópicos hacen mucho daño”, señaló el barreño.
“No hay una planificación correcta del derecho a emigrar”, enfatizó el Defensor del Pueblo Andaluz, en lo que estuvo de acuerdo Kamal Ramuni, presidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España. “A menudo hay mucha polémica y muy poco debate”, consideró.

“A España se le ha impuesto este fenómeno por motivos geográficos, históricos y económicos y no está preparada”, recalcó Ramuni.
“Una vez regularizado al inmigrante no se le han dado respuestas correctas a sus posteriores necesidades, como sanidad, integración, reencuentro con la familia o también el deseo y el sentimiento de rezar de una mezquita”.
El dirigente del colectivo de trabajadores inmigrantes marroquíes expuso los tres elementos que, a su juicio, marcarán el futuro de este fenómeno en España. “En primer lugar hay que asimilar que España es un país de inmigración y que volverán muy pocos. En la actualidad el 13 por ciento de las hipotecas, por ejemplo, es de inmigrantes.
Además se debe producir una normalización del discurso político. Los dirigentes deben realizar una tarea pedagógica. Por último, en España debemos tener un debate serio de inmigración y decidir el modelo de sociedad que queremos. ¿El anglosajón, el francés, el holándés? Yo creo que somos capaces de generar nuestro propio modelo?”, detalló.
El curso -coordinado por el escritor y periodista algecireño Juan José Téllez y por Mustapha Adila, profesor de la Facultad de Letras de Tetuán- arrojó más perspectivas aún.
La socióloga Nathale Hadj departió de cómo se siente un inmigrante de segunda generación en el extranjero y las situaciones a las que debe hacer frente. “La idea del inmigrante es volver, pero cuando lo hace se encuentra con que tiene que realizar una readaptación. Yo creo que su deseo más bien es regresar a morir en la tierra en la que nació”.
Hadj trajo a colación el tema del velo islámico en los países occidentales y fue uno de los asuntos que más debate generó. “¿Por qué uno lucha por ‘liberar’ a la mujer islámica y no a las demás?”, se interrogó con ironía.
Con estas premisas, seguro que las siguientes ponencias vana resultar igual de interesantes y muy pegadas a la actualidad. No es para menos tratándose de una cuestión tan candente en el debate político.

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