Curso Innovación, TICs y redes sociales para la población inmigrante y autóctona

La delegación aragonesa de Asamblea Por la Paz ha organizado el curso Innovación, TICs y redes sociales para la población inmigrante y autóctona

El periódico de Aragón.- Las redes sociales e internet han abierto un nuevo horizonte para las oenegés y asociaciones que buscan sensibilizar, promover la participación social y cooperar para propiciar un cambio de actitudes en la sociedad. La delegación aragonesa de Asamblea de Cooperación Por la Paz (ACPP-Aragón) es muy consciente de esta realidad y por eso ha organizado el curso Innovación, TICs y redes sociales para la población inmigrante y autóctona, con la colaboración de asociaciones de inmigrantes, asociaciones de población gitana, asociaciones de vecinos y entidades ciudadanas de Zaragoza. El curso se ha desarrollado en tres sesiones en el mes de diciembre con la financiación del servicio jurídico de Acción Social del Ayuntamiento de Zaragoza. Las cifras son rotundas: han participado 23 personas de 18 organizaciones diferentes y diversas nacionalidades, tanto europeas como africanas.

Según indica el ingeniero David de Torres, uno de los promotores de la iniciativa, “un ciberactivista es un activista (con sus ideas, acciones, manifiestos, reivindicaciones, etc.), con la peculiaridad de que utiliza, además de los medios tradicionales, también los medios tecnológicos para hacer llegar su mensaje, con todo lo que esto implica“.

Con esta premisa destacan que esta iniciativa que han llevado a cabo durante este mes no pretende limitarse a ser una formación teórica, sino que plantea que los beneficiarios y beneficiarias apliquen lo aprendido. Para ello, se les ha dotado de herramientas básicas y se les ha capacitado en dinámicas que favorezcan su participación social y su formación en nuevas tecnologías e interculturalidad, convivencia y ciudadanía activa. De esta forma, los participantes en el curso podrán ser capaces de aplicar estos recursos y realizar un trabajo en la red fluido y eficaz.

Teniendo en cuenta estas intenciones, de Torres no considera que el ciberactivismo acabará con las formas tradicionales de presión social, sino que más bien los potencia de dos formas muy interesantes. “La primera es que permite que nuestro mensaje llegue a mucha más gente y en especial a un público que hasta hace poco era muy difícil llegar: la gente que no está involucrada en movimientos sociales. Por otro lado, la capacidad de organización distribuida que nos permiten las redes sociales y las herramientas en línea han hecho posible que los movimientos sociales se auto-organicen y sean más horizontales y masivos que nunca, como ocurrió durante la primavera árabe o el movimiento de los indignados en España”, asegura este ingeniero desde hace más de 3 años que está trabajando en la una empresa de telecomunicaciones como experto de marketing tras terminar su anterior proyecto empresarial.

Sobre el curso que se desarrolló la semana pasada, considera que la sensación tras su final es muy buena. “Sobre todo ver las ganas que tiene la gente por aprender, de ver que no le tienen miedo a Twitter, a los blogs, a la conversación en internet”. Por este motivo destaca que lo que antes era algo solo al alcance de programadores y gente que sabía de informática, ahora está al alcance de un par de clicks para cualquier persona o asociación que quiera dar a conocer su mensaje, “y eso lo tenían muy claro todos los que han venido al curso“, precisa.

Uno de los temas que se han tenido en cuenta en el diseño de estas jornadas es la brecha digital entre la población autóctona y la inmigrante. De Torres afirma que posiblemente no hay más que la que exista entre la propia población autóctona entre diferentes grupos sociales o edades. “De la gente que ha venido al curso, todos estaban familiarizados en mayor o menor medida con el ordenador, sin importar la nacionalidad“, dice.

La clave de este encuentro se puede encontrar en la utilidad. Todo lo que se ha dicho en las clases tiene como objetivo incidir de forma directa en la toma de decisiones o en la mejora del entorno social. Los organizadores aseguran que la mayoría de las técnicas que se han desarrollado en el taller se pueden aplicar en su día a día. “Hemos visto conceptos muy básicos, pero que se pueden utilizar desde el mismo día del curso. Desde crear un blog o una página web a cómo utilizar tuiter. Son herramientas básicas pero muy potentes que pueden integrarse dentro de campañas sociales tradicionales que ya están haciendo para potenciarlas y darles más difusión“, reconoce.

De este modo, nada de lo visto está fuera de la realidad. Es más, este tipo de actividades llevan todo el 2011 de total actualidad, llenando las portadas de los medios de comunicación y monopolizando todo tipo de conversaciones. Como ya se ha comentado, el ciberactivisto no se diferencia del activismo tradicional, salvo en el medio que utilizado. “Puedes por ejemplo usar un blog como medio de denuncia pública, crear una cuenta de Twitter para hacer el seguimiento en tiempo real de una acción, retransmitir una mesa redonda por streaming o crear un manifiesto en Actuable y darle difusión mediante Facebook… Las posibilidades dependen de la campaña que se quiera hacer y del público al que están dirigida. Lo que he intentado enseñar en este curso es que lo importante es el mensaje, no el medio que se utilice“, concluye.

 
 

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