Texto: Saïd El Kadaoui http://blogs.publico.es/dominiopublico/

El 9 de junio pasado me llevé una gran alegría al saber que se le había concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de este año al escritor Amin Maalouf.

Es un reconocimiento merecido para un intelectual que algunos tachan de incómodo, pero que para mí, desde que leí su ensayo Identidades asesinas en 2000, es una voz sabia y reconfortante que me proporciona un refugio intelectual muy de agradecer. Y, por encima de todo, es un buen ejemplo de intelectual libre. Sus críticas son siempre razonadas y nada sectarias, no se casa con ninguna corriente dominante, no forma parte de ningún establishment y, precisamente por eso, muestra como pocos la complejidad del mundo en el que vivimos.

Es difícil sintetizar en un artículo su propia complejidad personal e intelectual. Tanto su biografía como su obra beben de dos mundos separados por el mar Mediterráneo y por tantos y tantos años de recelo y de rivalidad. Toda su obra es, a mi juicio, un diálogo profundo y fructífero entre estos dos mundos que forman parte de su vida. Los dos le pertenecen y los dos se parecen más de lo que están dispuestos a admitir y, sobre todo, los dos no tienen más opción que la de entenderse y cooperar, si lo que se quiere es encarar el futuro. Seguir leyendo »