CELEBREMOS EL DÍA MUNDIAL DEL INMIGRANTE

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Por Balbina Negreira.

Con estas palabras de Tzvetan Todorov (Premio Príncipe de Asturias 2008), me permito compartir con ustedes  algunas reflexiones.

“Esto nos atañe a todos, porque el extranjero no sólo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos, ayer o mañana, al albur de un destino incierto: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia”. Tzvetan Todorov

Desde hace más de 2 años, hemos tomado la atrevida decisión de inmiscuirnos en actividades políticas partidistas en España. Una acción muy osada, si tenemos presente que todavía ,no sólo España sino  la Unión Europea   aun no está preparada para que  huéspedes de  poco más 20 años de “longevidad”, se mezclen en acciones y participen  de decisiones,  visitantes provenientes de diversas latitudes inferiormente civilizadas y por ende desarrolladas, ahora paradójicamente los han bautizado como Países en Vías de Desarrollo, personalmente opino que ojalá fuera cierto, aunque reconozco que  suena mejor que el término” REPÚBLICA BANANERA”.

Seguimos hundidos: pésima  gestión, guerras políticas, guerras por diferencias de creencias,  guerras por dinero, funcionarios de la política (lo tendremos hasta más allá de la jubilación), falta de  infraestructura  e ignoro el baremo que tendremos en seguridad, sanidad, alimentación, servicios básico como agua potable, comunicaciones,  electricidad, educación,  lo cual diagnostica  la “calidad de vida” de  los ciudadanos, de los países. Read the rest of this entry »

Destinos Clandestinos

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Conocemos el drama de los “sin papeles” que llegan a Europa o mueren en el intento. Pero pocas veces hemos visto cómo es una travesía de varios días en los peligrosos cayucos. Todavía es más excepcional que el motor se averíe y que un periodista camuflado esté allí para contarlo y grabarlo. Es la experiencia de Dominique Mollard un veterano corresponsal francés. Quería contar el drama de los clandestinos pero lo que no se esperaba es fuera a costarles tan caro. Antes de subir al cayuco recorrió la ruta de los “sin papeles”: Mali, Senegal, Mauritania. Entró en contacto con las mafias, que le engañaron varias veces y confirmó que la miseria es superior al riesgo que asumen estos inmigrantes de un continente que se desangra.

La Ley de Extranjería será reformada

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Lo venimos diciendo desde hace algunas semanas. El Gobierno aumenta el plazo de detención de extranjeros en situación irregular. Para ello reformarán la Ley de Extranjería, pero ¿qué más se reformará de la Ley? Esperamos tus comentarios.

terra.es

reforma de la ley de extranjeríaEl Ministerio del Interior está preparando una reforma puntual de la Ley de Extranjería a fin de ampliar de 40 a 60 días el plazo legal máximo de reclusión de los inmigrantes irregulares en los centros de internamiento, según ha confirmado hoy la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado.

La ministra ha efectuado este anuncio en una rueda de prensa, en la que ha comparecido para dar cuenta de la reunión que esta tarde han celebrado el presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, y el jefe del Ejecutivo canario, Paulino Rivero. Read the rest of this entry »

Una cara positiva de la inmigración.

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HASTA QUE TE DIGA QUE PARES
Una cara positiva de la inmigración

Normalmente, las noticias relacionadas con los inmigrantes que llegan a España son más bien desalentadoras. Siguiendo el viejo axioma periodístico de “Good news are no news”, los medios de comunicación prestan una atención enorme a cayucos, criminalidad, problemas de integración, etc.
No pretendo decir que la realidad de la inmigración sea color de rosa, que seguramente esté muy lejos de serlo. Y que no haya problemas, debido tanto a los que vienen como a los que aquí llevamos toda la vida.
Pero ayer, en el Talgo trabé conversación con un búlgaro que llevaba 10 años en España. Y su historia no es un cuento de hadas - sus primeras noches en España las pasó durmiendo debajo de un puente en Valencia, había vivido un año sin papeles de la agricultura en El Ejido, en uno de esos infra-cortijos sin luz ni agua. Sin embargo, uno de sus primeros jefes en España le ayudó a conseguir papeles, le dió trabajo… Poco a poco, ha conseguido llevar una vida en Almeria, que sin ser ni mucho menos opulenta, es digna. Sus preocupaciones ahora no son de subsistencia inmediata, si no estudiar algo para mejorar su posición económica y convencer a sus parientes de Bulgaria de que no es cierto lo de “por estar aqui, es uno rico”. Se le veía tan feliz o tan desgraciado como cualquier otra persona
Pues eso, que también a veces hay historias con buen final y no es todo tan negro….

Se presenta “14 Kilómetros”, el drama sobre la inmigración ganador de Festival de Valladolid

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terra.es
Tras ganar la Espiga de Oro del Festival de cine de Valladolid, 14 kilómetros ha sido presentada hoy en Madrid por su director, Gerardo Olivares, acompañado de los protagonistas, Adoum Moussa, Illiassou Mahamadou y Aminata Kanta, entre otros miembros del equipo.

De izquierda a derecha, Illiassou Mahamadou, Aminaka Kanta y Adoum Moussa, protagonistas de la película 14 kilómetros del cineasta Gerardo Olivares, Se presenta 14 kilómetros, el drama sobre la
14 kilómetros, que es la distancia que separa África de Europa, muestra el viaje de tres jóvenes africanos que atraviesan el Sahara para llegar a España a través del Estrecho.

La película, que es la primera cinta española en ganar el Primer Premio del Festival Internacional de Cine de Valladolid en sus 52 ediciones, se estrena mañana en España con una distribución de 32 copias.

Gerardo Olivares explicó que la inmigración subsahariana es un drama, pero la imagen en los medios es siempre la misma, la llegada en cayucos de los inmigrantes. La idea de esta película es mostrar el duro viaje que hay detrás de la llegada a España, lleno de penalidades, sufrimiento y violaciones.

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Campaña para evitar la inmigración ilegal desde Senegal.

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Nuestro Gobierno ha comenzado una potente campaña publicitaria en Senegal para evitar la inmigración ilegal hacia España. Os dejamos uno de los anuncios televisivos con los que se pretende disuadir a los jovenes senegaleses de llegar en cayuco a nuestras costas.

«Sin papeles», sin solución

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Interesante artículo publicado en abc.es de Valencia sobre la situación de los “sin papeles”.

Texto original. POR ESTEBAN VILLAREJO VALENCIA. El debate de los inmigrantes «sin papeles» vuelve a estar en el candelero. Hace dos años el proceso extraordinario emprendido por el Gobierno central regularizó en la Comunidad a un total de 81.904 inmigrantes -35.135 en Valencia, 33.620 en Alicante y 13.149 en Castellón-, no obstante desde la Conselleria de Inmigración y Ciudadanía se achaca a dicho proceso («caótico») un efecto llamada que ha provocado que otros 90.000 extranjeros se encuentren en nuestra Comunidad de forma irregular, la mayoría fueron trasladados en aviones fletados por el Gobierno desde las Islas Canarias a donde llegaron en cayucos.

Según el director del Observatorio para la Inmigración de la Universidad de Alicante, Carlos Gómez Gil, el pasado año llegaron a Canarias 30.500 subsaharianos en cayucos, de los cuales entre 9.000 y 10,000 fueron derivados a la Península.

Desde la Delegación del Gobierno se insiste en que fue una medida proyectada «en función de un contrato de trabajo, de unos requisitos de residencia previa en nuestro país condicionado al alta en la Seguridad Social que ha permitido que ahora trabajen con contratos, cotizando y con sus derechos y obligaciones como cualquier otro ciudadano» La imagen del puente de Ademuz, en la capital valenciana, donde malvivían más de un centenar de inmigrantes, ha sido la muestra de una situación que se hace insostenible, una opinión que comparten las distintas administraciones y organizaciones no gubernamentales. Pero… ¿a quién corresponde la solución?, ¿podrán estos inmigrantes cruzar alguna vez la última frontera, la que les separa de la legalidad?, ¿podrían ser expulsados? Las competencias sobre regularización de inmigrantes recaen en exclusiva sobre el Gobierno central. En la Ley de Extranjería se contemplan algunos supuestos excepcionales (Art. 45 a 47), que comprenden razones de protección internacional, razones humanitarias, de colaboración con la justicia o los diferentes supuestos de arraigo por lo que un ilegal pueden cruzar esa más difícil aduana de la legalidad. Así «la autorización de residencia por razones de arraigo podrá concederse a quien demuestre la permanencia en situación irregular de manera continuada durante tres años junto con su integración en España (arraigo social) o la existencia de vínculos familiares con otros extranjeros residentes (arraigo familiar), o la permanencia durante dos años unido a la existencia de relaciones laborales durante al menos un año (arraigo laboral)». Expulsión de extranjeros La Ley también establece como sanción sustitutiva de una multa, y sólo para el caso de extranjeros, la expulsión y prohibición de entrada en el territorio español por un plazo de tres a diez años. En estos casos, la expulsión puede acordarse para sanciones muy graves y para las graves que expresamente establece la Ley (entre ellas se encuentran la estancia irregular o estar trabajando sin la correspondiente autorización de residencia). No obstante, la jurisprudencia del Supremo afirma que debe imponerse preferentemente una multa. La expulsión también se prevé como medida sustitutiva de la pena de prisión inferior a seis años o cuando, siendo superior, el extranjero haya cumplido las tres cuartas partes de la condena (una previsión legal criticada por el Tribunal Supremo, que afirma que es «asistemática y perturbadora de la legalidad penal, y que se aparta de los fines de reinserción y rehabilitación social que la Constitución española otorga a la pena»). Más allá del texto legal, «los ciudadanos que se encuentran en situación irregular también son merecedores de los mismos derechos», según las propias palabras del conseller de Inmigración. Derechos que se traducen en servicios sanitarios, educativos, inserción laboral… Servicios que cuestan dinero. Por ello la urgencia que desde el Gobierno regional se quiere dar a esta solución. «Bienvenidos, sí, pero con las mismos derechos y deberes».

Entrevista al Cónsul de Argentina en Canarias

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La inmigración debe ser Legal

FERNANDO A. FERRER, Tenerife. http://www.eldia.es

Cercano, simpático, agradecido y “argentino”, Rubén Buira Martínez
(Corrientes, 1953), cónsul de Argentina en Canarias, simboliza algunos
de los tópicos que normalmente se le atribuyen a esta comunidad. No le
cuesta ni le importa hablar, y eso que no es psicólogo. Le gusta su
trabajo y le apasiona todo lo relacionado con la inmigración, para él
el asunto más importante del siglo XXI y del que tiene profundos
conocimientos.

-Abogado de profesión. Raro que siendo argentino no sea psicólogo, actor o futbolista.

-(Risas) Sí, soy abogado y soy notario también. No soy psicólogo,
aunque los cónsules con el tiempo nos transformamos en algo de eso.

-¿Cuáles son sus orígenes?

-Mis abuelos emigraron al campo, en La Pampa, y allí nacieron mi
padre y sus hermanos. Ellos se dedicaban al campo, eran agricultores y
en La Pampa se dedicaron a la hacienda. Eran de orígenes humildes y
tuvieron la gran oportunidad en Argentina de desarrollarse y de que sus
hijos salieran profesionales, lo cual fue la historia de una Argentina
muy dinámica, muy abierta, porque además era muy necesaria. La historia
de nuestro país va muy ligada a la inmigración, sobre todo europea. En
cuanto a mí, nací en Corrientes, una provincia argentina que está al
nordeste, que limita con Paraguay y Brasil. Es una provincia
guaranítica, pero lamentablemente no soy oriundo, porque mis padres no
eran de Corrientes, nací allí de casualidad. Mis abuelos eran
españoles, de ascendencia navarra y aragonesa.

-¿Cuánto hace que está en Tenerife?

-Pues hace muy poco tiempo, apenas dos meses.

-¿Y cuál ha sido su primera impresión?

-Yo ya tenía una impresión porque cumpliendo funciones en Senegal ya
había estado en Las Palmas y en Tenerife, me había hospedado durante
una semana en el Puerto de la Cruz, y tenía una visión de unas islas
muy verdes, muy agraciadas y muy afortunadas como se llaman. Realmente,
el sur me llamó mucho la atención por su aridez, es un contraste
notorio, es una isla con unos paisajes totalmente multifacéticos, lo
cual la hace muy rica y diversa. Pero lo que más me llamó la atención
de aquella década de los ochenta con respecto a hoy es el notable
desarrollo del turismo y de obra pública. Me llamaron la atención dos
cosas: simplemente por el hecho fáctico de ver ese desarrollo, en el
turismo y sus servicios, y porque muchos de nuestros connacionales que
han inmigrado están imbricados laboralmente en ellos. Están en la
restauración, en la hostelería y también en la construcción.

-Fuera del consulado, ¿qué aficiones tiene?

-En lo personal debo decir y reconocer que siempre me dedico muy de
lleno a mi trabajo. Me gusta mucho todo lo vinculado con las
migraciones porque es un tema del siglo XXI, muy complicado,
multidisciplinario, poco comprendido y muy tergiversado, a veces. Me
interesó desde hace muchos años porque lo consular está íntimamente
ligado con lo migratorio.

-Ha venido a parar a unas Islas que son un foco importante de inmigración. ¿Qué le parece la situación que vive Canarias?

-Pues se trata de una inmigración muy dramática. Estos son flujos
que en realidad se dan en muchísimas fronteras calientes, como en la
mejicana con EEUU, en el Magreb o la que ustedes viven con los cayucos.
Indudablemente noto y veo que es motivo de una discusión y de un
análisis muy profundos en España, lo cual considero muy positivo. Pero
los problemas están en los países de origen: en su pobreza, en su
subdesarrollo, en la falta de calidad institucional y de seguridad, y
en las guerras civiles y no civiles.

“Unos treinta mil”

-¿Cuántos argentinos calcula que hay actualmente en las Islas?

-Pues es muy difícil tener una cifra concreta por distintas razones.
Cuando uno hace una encuesta solicitando a los municipios el
empadronamiento municipal, hay muchos argentinos que son
italoargentinos. Estos son argentinos comunitarios porque tienen
nacionalidad italiana. Después están aquellos argentinos nativos pero
que son españoles por ser hijos o nietos de españoles.
Consecuentemente, en el empadronamiento municipal figuran como
españoles, y cuando uno quiere detectar cuántos argentinos hay aparece
la nacionalidad española y no la argentina. Y luego están los
argentinos que no tienen doble nacionalidad. Si sumamos todos ellos,
más aquellos que han contraído matrimonio y se han nacionalizado, más
los que han pasado una estancia legal de dos años y la han adquirido, y
por tanto ya no son argentinos a los efectos de empadronamiento,
estimamos que somos unos 30.000.

-Usted ejerce de cónsul para todo el Archipiélago, ¿cómo ve la evolución de la comunidad argentina en las Islas?

-Creo que hay distintas etapas de la colonia argentina aquí en las
Canarias. Hay gente que lleva ya 20 años residiendo en las Islas. Estos
son un grupo de profesionales vinculados a la odontología, a la
medicina, a la psicología, a la psiquiatría, al ámbito paramédico, como
los enfermeros. Son gente que llegó en una época en que España en
general y Canarias en particular requerían este tipo de servicios.
Gente que se asentó durante largo tiempo, muy integrada, con hijos que
se han educado en Canarias, que hablan como los canarios y que han
estudiado en la Universidad de La Laguna. Pero no sólo profesionales
universitarios, sino también empresarios. Y luego hay un sector de
emigrantes que llegó a finales de los noventa y principios de siglo,
que es la última etapa de nuestra inmigración, y que tiene que ver con
ese periodo crítico que vivimos y que eclosionó en 2001.

Integración

-¿Cree que la comunidad argentina se está integrando bien en Canarias?

-Sí, yo creo que sí, y no lo digo con demagogia. Realmente creo que
la colonia argentina es una colonia que se está integrando bien. No es
una comunidad conflictiva, es laboriosa porque emigró para trabajar y
para forjarse un futuro, que fue además emigrante por una situación
coyuntural en nuestro país. Y por lo que percibo es una colonia
trabajadora que a lo mejor en sus inicios ha tenido que hacer trabajos
que no eran los suyos en Argentina, y que, poco a poco, han ido
escalando. A lo mejor aquél que tuvo que venir para lavar copas, hoy en
día se pudo integrar en lo que era su labor en Argentina. Y hay otra
gente que aún no se ha podido insertar en su actividad de origen pero
con gran esmero lo está haciendo, inclusive algunos pueden aportar una
pequeña ayuda a su familia.

-¿No cree que los argentinos que llegan a Canarias, y que siguen
consumiendo productos propios de su tierra en vez de probar los de
aquí, están dificultando su propia integración?

-No, porque una cosa no quita la otra, al contrario, yo creo que
juntas enriquecen. Porque ese argentino come mojo y gofio. Además,
nosotros no tenemos cultura del pescado y acá comen cherne. En
definitiva, lo que provoca es un enriquecimiento porque en el medio
local se van aceptando nuevas realidades y a la vez el emigrante si no
se integra sería un suicidio para él.

-Algunos profesores que tratan con alumnos argentinos se quejan de
que estos no cesan de usar vocablos típicos de su país, ¿que le parece?

-Es una de las parcelas donde a lo mejor el inmigrante debe realizar
un esfuerzo para adaptarse. ¡Caramba!, si el profesor me va a calificar
y sabemos que estamos en un medio donde la terminología es diferente a
la nuestra, debemos esforzarnos. Mi idea no es que él se amolde a mí,
sino que como yo soy el visitante trato de facilitar las cosas. Es
preciso esforzarse porque el otro no tiene que hacer el esfuerzo, éste
lo tiene que hacer el que se está integrando.

-Lo que la comunidad canaria echa quizás en falta es que el
inmigrante haga un poco de esfuerzo por adaptarse. En el caso de los
africanos tienen la barrera del idioma, pero en el de los argentinos no
es así.

-Sí, es comprensible y lo comparto. Yo creo que hay que hacer
siempre el esfuerzo, por un problema de educación con el país que nos
recibe.

-Usted que está en contacto continuamente con la población argentina, ¿qué necesidades cree que puede tener?

-Bueno, siempre existe una nostalgia, que está inserta, que lleva un
tiempo porque en todo proceso migratorio no es la primera generación la
que supera la nostalgia, son los hijos. La bisagra está en los hijos,
son estos los que, más que integrarse, se asimilan al medio, porque ya
hablan como el lugar, cambian muchas cuestiones y vienen con un acervo
cultural diferente. Creo que ese es el punto más complicado, el de
superar la nostalgia, que está ligada a una especie de frustración por
haber tenido que emigrar.

Tareas del consulado

-¿La ubicación del consulado en Granadilla responde a que es por esa zona donde se establece la mayor colonia de argentinos?

-Se ha debido a diversos factores. El número uno es que el grueso de
la colonia argentina en Tenerife está en el Sur. El segundo es que las
autoridades del ayuntamiento, muy conscientes de la problemática
migratoria que existe en su zona, entendieron que debían actuar. El
pueblo que recibe la inmigración no es responsable de la misma, pero
cuando ya la recibió tiene el compromiso de propiciar la integración,
la inserción y de limar cualquier tipo de asperezas para que esa
sociedad funcione bien y se amolde. En ese sentido, el ayuntamiento nos
ofreció un comodato con unas oficinas en San Isidro de Abona, por lo
que las autoridades argentinas les están muy agradecidas.

-¿Cuál es el nexo de unión entre dos comunidades tan parecidas como son la española, la canaria, en este caso, y la argentina?

-Lo primero que me impactó después de haber servido en la Península
y de tener antecedentes españoles peninsulares es la diferencia en la
forma de hablar y de ser, incluso hasta en las propias gesticulaciones,
que pareciera que está la gente canaria más cerca de Sudamérica y del
Caribe que de la propia Península. Quizás por eso nos sentimos tan
próximos y no nos cuesta tanto hablar como canarios, no tenemos que
forzarlo, es casi natural.

-Respecto a su labor como cónsul, ¿le ha dado tiempo a plantearse una serie de objetivos en esta nueva etapa que va a cubrir?

-La comunidad argentina en Canarias tenía un problema acuciante en
cuanto a la paralización de sus trámites. El Consulado Argentino
central está en Madrid, por lo que muy pocos podían trasladarse hasta
allí para solucionar sus visados, certificados o matriculas consulares.
Había mucha gente parada con trámites elementales que nadie les podía
resolver aquí. Desde que hemos abierto, tenemos un mínimo de 50 ó 60
personas todos los días. Es un desborde continuo. En este sentido debo
disculparme con las autoridades locales y los demás colegas consulares
porque no he podido hacer las visitas “protocolares” que debía. Pero en
cuanto regularicemos esta situación podré abrirme hacia el mundo.

-Por esta parte, la labor de cónsul podría parecer un poco lejana en
el trato con los recurrentes, ¿o usted los atiende directamente?

-Sí, sí, yo estoy en el mostrador. Hay gente que inclusive me
recrimina que cómo un cónsul está dando números. Trato de tener un
contacto directo con la gente, sobre todo en esta primera etapa, donde
se está formando y se está entrenando al personal que va a atender
personalizadamente a los compatriotas. El cónsul tiene que estar
presente en la atención al publico porque podrá haber trámites
estandarizados pero también habrá otros totalmente atípicos que
requieren del cónsul para saber cómo enfocarlo desde el punto de vista
jurídico.

“Medidas oportunas”

-Los permisos de residencia en Canarias suponen sólo el 5,5 por
ciento de toda España, ¿qué le parece que Coalición Canaria, en el
Gobierno autonómico, abogue por rebajar ese porcentaje?

-Pues no me atrevería a emitir una opinión. Entiendo que el punto de
vista de las autoridades sea el de fijar políticas en materia
inmigratoria. Creo que es lógico que toda autoridad fije sus políticas
en la materia y esto pasa, y lo digo como alguien al que le gusta el
tema migratorio no como cónsul, por acuerdos y políticas coherentes,
que traten de transparentar estas situaciones.

-¿Entiende usted que Canarias, como un territorio limitado con recursos escasos, no puede soportar tal presión demográfica?

-Sí, sí, está claro, pero yo he visto que han tomado medidas muy
oportunas. Se han abierto embajadas en África, se han hecho acuerdos
con países subsaharianos, se han firmado acuerdos para controles en el
mar, de colaboración con esos países en vías de desarrollo… Se ha
hecho un conjunto de acciones que antes no estaban previstas, con miras
a mejorar el control de las mafias del tráfico de inmigrantes. Se han
tomado medidas que han sido positivas. Claro que no todas pueden tener
efectos inmediatos. La inmigración a veces es imparable, no la para una
barrera, una frontera o una zanja.

-El Ejecutivo central llevó a cabo hace unos años un proceso de regularización.

-Pues si me atengo a nuestra colonia, que se regularizaron unos
24.000 argentinos, creo que fue positiva, porque en definitiva fue
transparentar una realidad sociológica que estaba ahí. Creo que
normalmente el problema que se plantea en este aspecto es si hay efecto
llamada o no. Yo creo que no, que lo que hay es efecto espantada, es
decir, si uno en determinada hora pico, en un país cualquiera está
viendo “Falcon Crest” o “Dinastía” y dice ¡caramba!, si ahí se vive
como en estas series, o las películas. Yo creo que el efecto llamada lo
provoca ese tipo de cultura globalizada, donde uno ve que en el primer
mundo viven como viven y que si además llegan tienen trabajo. Porque la
gente no pide limosna, logra trabajos donde la gente local no los
quiere. Así que realmente no sé si existe el efecto llamada, para mí
existe el efecto exclusión o desbandada desde el origen.

-La solución no pasaría entonces por cerrar las fronteras sino por mejorar la estancia en los países.

-Sí, esto lo digo a nivel personal, no como cónsul, sino como
estudioso del tema. Yo creo que de alguna manera ponerle coto a la
inmigración irregular, al tráfico de personas, pasa fundamentalmente
por un mejor y mayor desarrollo en los países de origen. Yo creo que la
gente, salvo por escasas razones como estudios, emigra porque quiere,
pero normalmente no lo hace por gusto, sino porque sus condiciones en
el país de origen suelen ser complicadas.

-Canarias recibe, grosso modo, dos tipos de inmigración, la que llega en cayuco y la que llega en avión, ¿en qué se diferencian?

-Yo creo que la inmigración para empezar debe ser legal, debe ser
una inmigración organizada desde el punto de vista de que todo
inmigrante aporta su documentación, su identidad, eso es fundamental,
el respeto a la ley y a la legislación son claves. De otra manera, a lo
que se tiende es al tráfico ilícito de personas y a todas las
consecuencias que sabemos. Respecto a la pregunta que me hace de la
diferencia, yo creo que son evidentes al tratarse de dos realidades
diferentes. Creo que la gente que llega en avión viene mayoritariamente
de América Latina, con nexos culturales muy cercanos, idiomáticos,
religiosos, históricos. Y la inmigración procedente de África responde
a otra realidad.

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Prohibida la venta ilegal

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En Granadahoy.com podemos leer un interesante texto de José Antonio Montilla sobre la inmigración en España y lo trágico de la entrada. Os lo reproducimos.

Prohibida la venta ilegal.
ASí reza un tautológico cartel a la entrada de una cafetería. ¿A quién se dirige? No, como parece, a los subsaharianos que ofrecen películas piratas. Estos no se detendrán en la puerta para leer algo escrito en un idioma que apenas entienden.
El mensaje va dirigido a la clientela: en este local no les molestarán esos negros que venden películas. Si seguimos en cualquier terraza de verano las reacciones ante el ofrecimiento de ese material falsificado comprobaremos las distintas actitudes ante el inmigrante irregular, desde el racista que lo aleja con desprecio, hasta el que se presta a participar en el negocio, y fomenta con ello las redes mafiosas que lo controlan. A mi me produce, sobre todo, mala conciencia, acrecentada en los últimos días con la tragedia de Canarias. Nos dicen las crónicas que pueden haber muerto ochenta personas, y concluyen con un lacónico “aunque el número exacto no se sabrá nunca”.

¿Se imaginan que en lugar de un cayuco se hubiera hundido cualquier otro barco y los muertos fueran sonrientes turistas, en lugar de tristes inmigrantes? ¿Cuántas imágenes dramáticas hubiéramos visto en televisión?Este es el auténtico problema de la inmigración en España: los seres humanos que están muriendo junto a nuestras costas. En la actualidad, ciudadanos de países pobres son introducidos en España por mafias y los que no mueren en el peligroso viaje ni son devueltos sólo pueden trabajar de forma irregular. Mientras tanto, nos dicen que faltan temporeros en invierno y personal en las zonas costeras durante el verano. ¿Es posible cambiar ese modelo? No es una cuestión de normas. La Ley de Extranjería y el reglamento de 2004 son suficientemente flexibles, con sus contingentes de temporada y el régimen general de contratación, para permitir la llegada de los trabajadores extranjeros que se necesiten. Además, en los últimos años se han firmando acuerdos con los países de origen de los vendedores de películas piratas y las representaciones diplomáticas españolas se han preparado para realizar una labor de intermediación en los procesos de contratación.

Pero falta una concienciación colectiva para afrontar la inmigración de una forma nueva, superando las posiciones tradicionales: ni racismo, ni explotación, ni caridad sino un  modelo migratorio en el que, cual si fuera la vendimia francesa, vengan a España para trabajar y regresen a sus países de origen para contribuir a su desarrollo. Únicamente lamentarían el cambio las mafias que trafican con seres humanos, y los que luego los explotan cuando están en España.

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