Despertarme a las seis de la mañana y preparame para salir a enfrentar un nuevo día, un nuevo reto, un paso más hacia delante en este “nuevo viejo mundo”, es para mí, una experiencia fascinante. Y es que, caminar entre multitud de personas con rostros tan distintos y con voces tan diversas, pero que en definitiva tienen un común denominador, como lo es, la búsqueda de un mejor porvenir, es y será siempre una loa a la integración humana, un canto al tan trillado concepto de la “multiculturalidad”.
A veces cuando voy en un vagón del subterráneo, miro a mi alrededor y veo al señor de turbante naranja, rostro severo y cejas tan pobladas como su barba, mirando fijamente a la señora del color del “ébano” con marcados rasgos africanos, mientras esta habla en su lengua nativa, al lado de un chico de ojos almendrados, tez amarilla y cabellos erizados, y yo, con mi color canela, mi cabello rizado y mis ojos pardos, paso de ser testigo a protagonista de esta ONU, a pequeña escala. Así, con esta manera tan peculiar de ver las cosas que me rodean, imagino o mas bien, me pregunto, que pasaría si alguien muy muy poderoso, tuviese la iniciativa un día de esos cualquiera en que vas en el tren, de parar las maquinas, y convocar allí mismo entre toda esa masa de gente apurada y aburrida un dialogo común, un debate o mejor un consenso como dirían los diplomáticos, para que entre todos, identifiquen, analicen, y solucionen los problemas de cada uno de los implicados en la convivencia, que voluntaria o no llevamos día a día aquí en esta querida y respetada nación española, la Madre Patria como le llamamos en Latinoamérica, (bueno algunos aun le llamamos así, otros le llaman de otra forma). Read the rest of this entry »
