Diario La Prensa

Recientemente el Congreso español aprobó la ley de Memoria Histórica, que amplía el derecho a la nacionalidad española a nietos e hijos de emigrantes y exiliados.

De acuerdo con recientes informaciones, el descenso de la natalidad en casi toda Europa acentúa preocupaciones y problemas. De prolongarse esta situación, a mediados del siglo actual se llegaría a un punto crítico. Si bien la reducción de nacimientos se observa de modo generalizado en el mundo, aun en los países en vías de desarrollo, en la Unión Europea ese proceso se torna muy agudo. Ese cuadro se está extendiendo a regiones de Europa antes muy prolíficas, como lo fueron el sur de Italia o el norte de España. Según los datos del Centro Estadístico de la Unión Europea, el año último hubo más defunciones que nacimientos en el 43 por ciento de las 211 regiones en que se subdivide el territorio de los países que la componen. Se comprende así la inquietud de quienes miran al futuro y comprueban la disminución demográfica y el envejecimiento de la sociedad. Tal situación, entre otras razones, ha impulsado al Parlamento español a aprobar la ley de Memoria Histórica, que, entre otros puntos, amplía el derecho a la nacionalidad española a nietos e hijos de emigrantes y exiliados por la Guerra Civil. Por medio de esta norma, cerca de un millón de descendientes de inmigrantes españoles, en su mayoría argentinos, podrían obtener dicha nacionalidad, según estimaciones del gobierno en Madrid. De acuerdo a la ley vigente, el Código Civil de 2002, el requisito fundamental para los que solicitan la nacionalidad es que sus progenitores hayan nacido en España. Aunque la ley de Memoria Histórica ya rige, el artículo referente a la nacionalidad entrará en vigor en el plazo de un año, con el fin de preparar a la administración y evitar el colapso de los consulados españoles.