Los que trabajamos en extranjería lo estamos viendo. No es nada extraño y no sólo ocurre en Murcia. Bodas entre Nigerianos y Gitanas (o viceversa). Os dejamos el artículo que vislumbra cierta ironía.

artículo original en 20minutos.es

Qué bonito es el amor. Pura química. Un poco de pasta y ya tenemos a Abdulsalami matrimoniado con la Coral. El pobre cura se encuentra en la iglesia a la extraña pareja, pero con todo en regla ¿y qué va a hacer el hombre? Pues su oficio. «¿Quieres a Murtala Mohammed de Sierra Leona por esposo? ¿Y quién es ese gashó? Pues el novio, gitana, ¡el novio¡ Claro, paaaayo ¡tú, tira p’alante con er rituá!» Lo que me alucina de las 125 bodas entre gitanas y nigerianos celebradas en Murcia en 2007 es la perra del altar.

¿Para qué? ¿Se pudieron saltar ese rollo monumental que son los cursos prematrimoniales? ¿Y todo el papeleo de la famosa fuga de parroquia (que pareciera la novia una mala persona por pedir semejante documento)? ¿Y el patriarca de los gitanos? ¿Sabría de estos tejemanejes? ¿Hubo fiesta calé de tres días? Y sobre todo: ¿Cuánto? ¿Hasta cuándo? ¿Y qué va a pasar ahora con los implicados en este invento? Almodóvar, vente pa Murcia, que tienes película: amor interracial entre desconocidos. Un Gran Hermano para burlar a Extranjería.

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